El Bol d'Air® no es un medicamento, sino un dispositivo elaborado que permite transformar las partes más volátiles de un extracto de resina de pino en portadoras de oxígeno. Se trata de realizar cortas sesiones de respiración de 1 a 6 minutos, ante un aparato, sin máscara, con el fin de que dichas moléculas penetren en el organismo y faciliten la liberación de oxígeno a las células. Cada sesión da lugar a una estimulación duradera, cuya repetición genera un cambio progresivo en profundidad y la aparición de un nuevo equilibrio. Se trata de un nuevo enfoque innovador y de una acción responsable pues cada uno se hace responsable de su estado general y del desarrollo de su potencial de salud global.

 

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  • SU INVENTOR

 RENÉ JACQUIER 

René Jacquier nació el 5 de julio de 1911 en Lyon.

 Estudió en el famoso liceo de La Martinière, y después en la ESCIL (Escuela Superior de Química Industrial de Lyon), en donde fue alumno del premio Nobel Victor Grignard.

 Además de un sólido conocimiento de la química industrial y orgánica, René Jacquier adquirió igualmente un método de observación y reflexión, que con fina inteligencia y sentido común utilizó a la hora de abordar temas diversos sobre cuestiones de química clásica orgánica, tintórea ... Fue autor de importantes descubrimientos en campos tan variados como la luz, la materia, la biosíntesis. A los 19 años registró sus primeras patentes.

 Trabajó en Brasil para una filial de Rhône Poulenc Kuhlmann y para el Instituto Oswaldo Cruz (equivalente brasileño del Instituto Pasteur).

 En este particular contexto, tuvo la ocasión de estudiar un conjunto muy variado de “moléculas” indispensables para la salud humana. En primer lugar, los antibióticos, principalmente la penicilina, (tuvo encuentros con Fleming y puso a punto el primer procedimiento de extracción de la penicilina), luego las hormonas, las vitaminas y las encimas. Este conocimiento de la bioquímica le permitió elaborar una teoría sobre la génesis de las enfermedades, concretizada en una publicación, en 1946, en la “Revista Brasileira de Medicina”.

Sus teorías aportaron numerosas soluciones en el campo de la industria y la farmacia. Permitieron abrir numerosas vías de investigación, algunas totalmente de actualidad, como la importancia de las vitaminas y otros bióticos.

Una de las preocupaciones de René Jacquier fue la de encontrar un medio que permitiera la normalización del oxígeno de las personas enfermas, con el fin de reforzar su vitalidad. En 1947, logró realizar su sueño, mediante la puesta a punto del primer aparato Bol d’Air®. Sus trabajos sobre la biocatálisis fueron oficializados en 1947 mediante otra publicación en la revista “Revista Brasileira de Medicina”. Para René Jacquier, la vitalidad ofrecida por el Bol d’Air® facilita una curación natural, optimiza la acción de los medicamentos por el efecto sinérgico y permite luchar contra los efectos secundarios de ciertos medicamentos como, por ejemplo, los utilizados en tratamientos con quimioterapia.

 De vuelta a Francia, René Jacquier siguió dirigiendo las investigaciones de los laboratorios Rhône-Poulenc y se interesó por otros campos relacionados con la física y la química. Tenía una visión “mecánica” de las cosas que le rodeaban y a ellas les aplicaba lo que los matemáticos definen como “imágenes homotéticas”. Para explicarlo de una forma sencilla: las reglas que rigen o explican lo que vemos permiten comprender fenómenos similares colocados en otra dimensión, infinitamente mayor o infinitamente pequeña (por ejemplo, el parecido existente entre el átomo y el sistema escolar). Algunos científicos aplican también dicho procedimiento a la dimensión del tiempo: es el denominado principio del actualismo, que tanto gusta a los geólogos, que les permite reconstituir los paisajes y climas del pasado. Trabajó sobre un nuevo concepto de la luz, que más tarde sería tomado en consideración por el premio Nobel Louis de Broglie, así como sobre una nueva concepción del átomo, la tixotropia, las ondas y sus frecuencias, la electricidad (general y humana), la catálisis...

 Sus trabajos y experiencias al respecto fueron presentados en 1961 en el libro “Del átomo a la vida” (Editions Amphora), libro que recibió una crítica favorable de la comisión de libros del Instituto Pedagógico Nacional, en la sección “Ciencia Natural y Medicina”. En 1981, publicó “Ensayo sobre una mecánica universal”. La editorial Trédaniel reeditó en 2009 un compendio de estas dos obras.

 Gracias al Bol d’Air®, el nombre de René Jacquier se hizo famoso. En 1989, con el apoyo de Marie-Laure Delanef, quien creó los Laboratorios Holiste® para desarrollar el método, se desarrollaron nuevos modelos de aparato del Bol d’Air® incorporando los avances tecnológicos para que dicho método llegara al mayor público posible.

Los testimonios públicos de satisfacción de médicos y usuarios, tanto en Francia como en todo el mundo, se incrementan de día en día (Dr. Max Berger, Dr. Vast, Dr. Valnet ya en los años 80, más tarde el Dr. Pénoël, Dr. Levy, Profesor De Cristofaro, Dr. Lino, Dr. Battistini, Dr. Avetyan, Dr. Lepine, Dr. Leon y muchos otros...). En España, contamos con los estudios y testimonios del prestigioso Dr. Raymond Hilu, quien ha demostrado la importancia del Bol d'Air® a nivel de la célula. 

 Hoy en día, son más de 40.000 las publicaciones científicas que ponen de manifiesto la relación existente entre la hipoxia (la falta de oxígeno) y la mayoría de los problemas de salud, incluyendo patologías graves, y nuevas enfermedades...

 La solución propuesta hace más de 60 años por René Jacquier es una respuesta que no tiene parangón en la actualidad.

 Con el reconocimiento a nivel científico, el Bol d’Air® entra en la modernidad y René Jacquier, gracias a su particular visión de la física y la química, entra en la posteridad.

 

 

 

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